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Mantenimiento
El mantenimiento de la
parcela forestada incluye trabajos de inspección
del aspecto de los pies y de su evolución durante el periodo de
crecimiento vegetativo (mayo a octubre). Los síntomas a comprobar son:
- desarrollo en altura,
- desarrollo en diámetro a nivel del
pecho (DBH),
- forma y
estado del tronco,base del tallo,
- grado de
tendencia a ramificar,
- salud de las hojas
Las malas hierbas
se deben controlar con tanta mayor frecuencia cuanto más fértil sea la
tierra. Pero hasta cierto punto. Su presencia asegura al suelo la
reposición de la materia orgánica. Mantenida débil y a baja altura,
impide que se seque la superficie. En los primeros años del árbol la
retirada mecánica es preferible a la química, al menos en la cercanía
al tronco.
El riego debe
asegurar una humedad suficiente del subsuelo cuando la lluvia no lo
hace o el árbol joven aún no ha penetrado lo suficiente en el terreno.
Julio y agosto son muy secos en nuestro país y coinciden con el momento
de máximo desarrollo del nogal.
Abonado:
el crecimiento del árbol, el número de hojas y su verdor son los
mejores indicadores de si el árbol absorbe suficiente humedad. En caso
de alguna deficiencia, un aporte ocasional de fertilizante (NP o NPK)
ayuda a regular el crecimiento. Otros síntomas de deficiencia se
solucionan con aporte de oligoelementos como hierro, boro, magnesio,...
La poda
será anual los primeros años, hasta alcanzar la altura de fuste máxima
de cada árbol (de 3.5 a 6 metros según el ejemplar). A partir de
entonces se puede espaciar, para controlar excesos o desequilibrios
puntuales en el ramaje.
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